Muchas veces, cuando alguien nos cuenta un problema o una situación, pensamos automáticamente que lo que busca en nosotros es una solución.

Otras, creemos que la reacción adecuada es restarle importancia al problema de nuestro compañero/a, con la intención de quitarle peso de encima.

Vamos al grano: no sabemos escuchar. Y para aprender, primero debemos conocer las características de la escucha activa.

Pero a veces es más importante saber qué no hacer. Por ello, te traemos “las 12 típicas“. Se trata de 12 obstáculos que se dan de manera muy frecuente en la comunicación. El peligro de éstas, es que las llevamos a cabo de manera inconsciente, creyendo que es la reacción adecuada:

El gato de Juan se ha escapado

Llegas al trabajo y ves a tu compañero bastante disgustado. Como quieres ser un buen amigo y sabes que necesita apoyo, le preguntas qué le ocurre. Juan te explica que su gato se ha escapado.

¿Qué te impide darle a tu compañero el apoyo que necesita?

1 – Mandar, dirigir: “tienes que esperar a que vuelva”, “tienes que poner rejas en las ventanas”

2 – Amenazar: “sigue así y también se escapará el perro”

3 – Sermonear basándose en normas generales: “deberías alegrarte, no te pueden ver así en el trabajo”

4 – Dar lecciones desde la experiencia personal: “cuando se murió mi pez lo pasé peor”

5 – Aconsejar: “no tengas más mascotas, solo dan problemas”

6 – Consolar, animar, quitar importancia al problema: “si esto no es nada”, “problemas del primer mundo”

7 – Dar la razón sin más: “ya, que pena”

8 – Desaprobar: “seguro que no ha sido así, le habrás dejado marchar”

9 – Insultar: “te pasa por despistado”

10 – Interpretar o leerle la mente: “a ti lo que te pasa es que no estás bien con tu mujer y le echas la culpa al gato”

11 – Interrogar: “¿por qué no has buscado en el barrio de al lado?” “¿has mirado debajo del sofá?”

12 – Ironizar: “ya claro, que el gato se ha ido de parranda”

Algunas de estas situaciones las encontramos con más frecuencia que otras, pero todas son muy molestas.

¿Entonces… qué tenemos que hacer?

Para que Juan se sienta apoyado por su amigo, lo mejor que puede hacer escucharle y hacerle saber que está siendo escuchado con sonidos que lo confirmen: “ahá, sí, claro”.

Pon atención a tu postura. Intenta que esté orientada hacia él, que sea próxima y sin gestos que te distraigan de escucharle. No apartes la mirada, y aproxímate lo que creas necesario y adecuado en cada situación.

Haz preguntas para completar la información, no para cuestionar sus actos. No interrumpas y sobre todo, dale la importancia que te gustaría que te dieran a ti.